La familia de Gabino Valencia Sánchez, quienes fueron los creadores a nivel nacional de los “tacos acorazados”, fue protagonista de los grandes cambios del nuevo Cuernavaca. Nacido en el Estado de México en 1900, Gabino llegó a Cuautla, Morelos, a los 8 años, año en que su padre fuera muerto a manos de las fuerzas federales de Porfirio Díaz por no estar de acuerdo con el régimen dictatorial, por lo que a su esposa, doña Félix, le quedó toda la responsabilidad de su pequeño hijo Gabino.

Tacos acorazados
Tacos acorazados


Doña Félix llenó una cazuela de arroz colorado y unas piezas de pollo hervido con una olla de salsa y se lo llevó en su canasta a la recién inaugurada estación del ferrocarril de Cuautla, ofreciéndolo a los hambrientos pasajeros por el largo viaje desde la capital. También preparaba una salsa de su propia invención con trocitos de papa hervida, aceite, chile cuaresmeño y todo hervido en consomé. Los tacos con la salsa fueron un gran éxito y a la siguiente llegada del tren, doña Félix ya se llevaba una canasta más grande, con doble tortilla y mucha salsa, desplazando a las demás vendedoras.
A los 13 años, Gabino Valencia ayudaba a su mamá con la cubeta de refrescos y hielo. En una ocasión, los soldados de la División del Norte llegaron a comer, vaciaron la canasta y, entre risas y burlas, se fueron sin pagar, dejando tristes a doña Félix y a Gabino. Un oficial llamó a los soldados y los obligó a liquidar su comida, e invitó a los Valencia a ir con ellos a cocinar para toda la tropa. Al saber que eran revolucionarios, aceptaron de inmediato. Así conocieron gran parte del país. Contaban que vieron la entrada de Francisco Villa a la Ciudad de México, la bienvenida de los habitantes y la fuerte resistencia de los federales y presenciaron la entrada del Ejército Libertador del Sur, con el general Emiliano Zapata al frente.


Después de trabajar en una farmacia en Cuautla, Gabino siguió vendiendo tacos con doña Félix en la estación del ferrocarril, y a finales de 1920 llegaron a vender en la estación del tren de Cuernavaca. Se mudan a la calle de Rayón y Gabino encuentra trabajo en el hotel Chulavista. En aquel entonces, doña Félix instaló su puesto de tacos al poniente del Jardín Juárez, haciendo que Gabino dejara su trabajo del hotel para que le viniera a ayudar. El puesto se encontraba frente a los camiones de la Estrella Roja y la primera agencia de periódicos en Cuernavaca. Gabino acomodaba los refrescos en una tina con hielo, y doña Félix se preparaba para ofrecer sus ricos tacos con la salsa de la receta secreta, los cuales tenían un costo de entre 50 y 75 centavos.
Nueve años después, un joven llamado Antonio (El Diablo) Soxi les ayudaba a cargar la canasta y, durante la mañana, lavaba los pocos autos que habían estacionados frente al Bellavista. El Diablo Soxi a veces salía de viaje, y, estando en Veracruz, escuchó que un barco amenazaba las costas de México. Al estar frente a él se asombró y supo que se trataba de un “acorazado”, lo que le hizo pensar que era un buen nombre para los enormes tacos de doña Félix y de su hijo, Gabino.

Tacos acorazados
Tacos acorazados


En 1950 se trasladan a la Plaza de Armas, frente a la Fuente de los Leones, y en 1960 se cambian a su casa de Rayón, donde ponen unas sillas y mesas, su canasta de arroz y guisados, los que diversifica con carnitas, manitas de puerco, chiles rellenos, milanesas y otras viandas.
Gabino se hace cargo del negocio porque doña Félix, en 1976, estaba muy enferma, y al poco tiempo fallece, a los 90 años. Gabino Valencia, hombre de un gran carisma y dicharachero, todo el tiempo bromeaba y animaba a los comensales, quienes venían de todos los estratos sociales, desde funcionarios de gobierno de alta jerarquía hasta los más humildes trabajadores, taxistas, comerciantes, estudiantes y, por supuesto, sus amigos, a quienes les daba crédito, pero siempre se los llegaba a cobrar, con excepción de su amigo El Diablo Soxi.

Tacos acorazados
Tacos acorazados


Gabino Valencia presidió la Sociedad de Padres de familia de la primaria “Benito Juárez” y logró que se pavimentara el piso. Fue secretario del Sindicato de Empleados de Hoteles y Restaurantes; recibió varios reconocimientos, entre ellos el de la Canirac y el de la Canacintra, otorgado por las más altas autoridades.
El señor Valencia tuvo 10 hijos. Falleció en 1990, dejando tras de sí una vida de trabajo y aciertos, al lograr que los tacos acorazados fueran reconocidos en todo el país como el platillo regional de Cuernavaca, en especial por la salsa de chile con papas, que nadie ha podido igualar.
Hoy los nietos del señor Valencia mantienen viva la tradición de los Tacos Acorazados, sirviéndolos como sus antepasados en la calle de San juan, en el barrio de Chapultepec.

2.696 lecturas
0 Shares:
You May Also Like
Barranca de Amanalco en Cuernavaca
Read More

Barranca de Amanalco

Cuernavaca cuenta con más de sesenta barrancas que durante siglos han regulado el clima que ha heho de…